Regué mi orquídea todos los domingos durante dos años solo por no olvidarme: al sacarla de la maceta en agosto, entendí lo que pasaba en el cuello de las raíces
Durante dos años regué mi orquídea sin falta cada domingo, creyendo que la constancia era sinónimo de buen cuidado. Al sacarla de la maceta en agosto, descubrí que el sustrato permanentemente húmedo había provocado pudrición en el cuello de las raíces. Esta es la historia de cómo un ritual bien intencionado se convirtió en el mayor enemigo de mi planta.