Programé el riego por goteo en varias tandas cortas cada día solo para no olvidarme: al arrancar una tomatera en agosto, entendí dónde se habían quedado las raíces
Programé el riego por goteo en tandas cortas y frecuentes para no olvidarme, pero al arrancar una tomatera en agosto descubrí el daño: raíces superficiales que apenas bajaban 15 centímetros. La lección cambió mi forma de entender el riego.