Colgué las cortinas a ras del marco solo porque venía así el agujero: el día que subí la barra junto al techo, entendí lo que le hacía a mi salón
Un cambio de apenas veinte centímetros en la altura de la barra de cortina transformó completamente la percepción del espacio. Este es el truco de interiorismo más subestimado que nadie cuestiona porque siempre taladra donde “viene” el agujero.