Dejé mi vela de citronela sobre la mesa de resina de la terraza solo para espantar mosquitos: cuando la cera se fundió del todo, entendí lo que la brisa hacía con la llama
Encendiste una vela de citronela en la terraza para espantar mosquitos y en tres horas la cera había desaparecido. No fue mala suerte: la brisa hizo que tu llama ardiera cinco veces más rápido, dispersara el aroma y posiblemente dañara tu mesa sin que lo notaras.