Nos empeñamos todos en vaciar el espray por la ranura, cuando este gesto de un minuto con la tapa abierta acaba de verdad con el avispero
Todos intentamos rociar el espray por la rendija del nido durante dos segundos y huir, pero ese gesto apenas toca a las avispas centinelas. El verdadero secreto está en empapar completamente la superficie del nido durante un minuto completo, preferiblemente al atardecer, cuando toda la colonia incluyendo la reina está dentro.