Nos empeñamos todos en culpar al tamaño de la ventana, cuando lo que apaga las habitaciones del norte es el subtono del gris que elegimos
Las habitaciones orientadas al norte no necesitan más luz del exterior: necesitan el gris correcto. La luz fría y azulada que reciben estas estancias requiere un subtono específico que la mayoría de los reformistas pasa por alto, eligiendo grises con matices violeta o azul que empeoran el problema en lugar de resolverlo.