Regaba mis calabacines por la tarde mojando las hojas: cuando las levanté cuatro días después, ya era tarde
Una tarde de riego generoso sobre las hojas fue el punto de partida para una batalla silenciosa contra el oídio. En solo cuatro días, el polvo blanco había colonizado mis calabacines. Aquí está la lección que aprendí demasiado tarde y cómo puedes evitarla.