Nos empeñamos todos en echar lejía a la tapa amarillenta del inodoro, cuando ese gesto fija el tono en lugar de quitarlo

Nos empeñamos todos en echar lejía a la tapa amarillenta del inodoro, cuando ese gesto fija el tono en lugar de quitarlo

Cada domingo repites el mismo ritual: lejía en mano, ataque directo al amarilleo. Pero ese gesto español clásico no solo no funciona, sino que empeora el problema. Los expertos en limpieza revelan por qué el cloro destruye el plástico y qué alternativas domésticas realmente funcionan.