Rocié las hojas de mi ficus cada mañana con 35 °C solo para refrescarlo: al mirar el envés tres días después, entendí lo que había estado alimentando
Creía estar cuidando mi ficus con pulverizaciones diarias durante la ola de calor, pero tres días después descubrí que había estado alimentando una colonia de cochinillas algodonosas. Un error común que transforma nuestras mejores intenciones en un banquete para las plagas.