Se corta justo por debajo de un nudo, se mete en agua y en dos o tres semanas aparecen raíces blancas. Así de simple es multiplicar un potus (Epipremnum aureum), y así de fácil resulta estropearlo si se corta en el sitio equivocado.
- El corte debe hacerse medio centímetro por debajo de un nudo.
- Las raíces suelen aparecer entre 7 y 14 días en primavera y verano.
- El esqueje pasa a tierra cuando sus raíces miden entre 5 y 10 centímetros.
Dónde cortar: el nudo lo es todo
Mira el tallo con calma. Cada pocos centímetros, junto a la base de una hoja, verás un pequeño bulto marrón o una raicilla aérea seca: ese es el nudo. Ahí se concentran las células que producen raíces nuevas.
El corte debe hacerse con tijeras limpias (un poco de alcohol de farmacia basta para desinfectarlas), medio centímetro por debajo del nudo. Un tallo sin nudo puede pasar semanas flotando en el vaso sin hacer absolutamente nada, por muy verde que parezca.
Conviene que cada esqueje tenga entre dos y cuatro hojas y al menos un nudo sumergido. Si el tramo es largo, se divide en varios, uno por cada par de hojas, y se obtienen más plantas de una sola ramita.
Un nudo por esqueje es el mínimo.
El vaso, el agua y la luz
Cualquier recipiente de vidrio transparente sirve, desde un tarro de mermelada hasta una botella cortada. Lo transparente tiene truco: permite ver las raíces crecer y detectar a tiempo si el agua se enturbia. Y es, hay que admitirlo, bastante bonito en una repisa.
El agua del grifo funciona bien si la dejas reposar unas horas, aunque en zonas con mucha cal el agua filtrada o de lluvia da mejores resultados. Elimina cualquier hoja que quede bajo el nivel del agua, porque se pudre y arrastra al resto del esqueje con ella.
Sitúa el vaso en un lugar con mucha luz natural pero sin sol directo, que calentaría el agua y quemaría las hojas. Una ventana orientada al norte o a un metro de una ventana soleada es perfecta. La temperatura ideal ronda los 20-25 °C, así que en pleno invierno, junto a un cristal frío, el proceso se ralentiza notablemente.
Cambia el agua cada semana, más a menudo si ves turbidez o una película viscosa. El agua estancada pierde oxígeno, y las raíces lo necesitan tanto como tú.
Cuánto tardan en enraizar
Las primeras raicillas suelen asomar entre los 7 y los 14 días en primavera y verano. En otoño o invierno, con menos luz y más frío, la espera puede alargarse hasta cinco o seis semanas. Paciencia: no es que haya fallado, es que la planta está en modo ahorro.
Hay un detalle que sorprende a muchos principiantes. Las raíces que se forman en agua son distintas de las que se forman en tierra: más finas, más translúcidas, adaptadas a un medio sin resistencia. Por eso el cambio posterior de medio es un pequeño choque para la planta.
Un truco de jardinero veterano es poner varios esquejes juntos en el mismo vaso. Parece que se estimulan entre sí, y de paso la futura maceta lucirá más frondosa desde el primer día.
Cuándo pasarlos a tierra
Cuando las raíces midan entre 5 y 10 centímetros y empiecen a ramificarse. Si pasas el esqueje a tierra con raíces de uno o dos centímetros, el trasplante funciona, pero con más riesgo de que se marchite unos días.
Tampoco conviene esperar meses. Un potus puede vivir años en agua (algunos lo hacen felizmente, con unas gotas de fertilizante líquido muy diluido cada mes), pero sus raíces acuáticas se vuelven largas y frágiles, y el salto a sustrato se complica cuanto más tardes.
Para la maceta, usa un sustrato universal aireado, al que puedes añadir un puñado de perlita o fibra de coco para mejorar el drenaje. Elige un recipiente con agujeros, de unos 10-12 cm de diámetro para empezar, y planta varios esquejes juntos si buscas volumen.
Los primeros quince días son los delicados. Mantén el sustrato ligeramente húmedo, nunca encharcado, y evita colocar la planta al sol fuerte. Es normal que alguna hoja amarillee: la planta redirige energía para fabricar raíces de tierra.
Pasadas tres o cuatro semanas, si al tirar suavemente del tallo notas resistencia, ya ha agarrado. A partir de ahí, riego cuando los dos primeros centímetros de sustrato estén secos, y listo.
Quizá la pregunta no sea cuántos esquejes puedes sacar de tu potus, sino a cuántos amigos vas a dejar con una planta que ya no te cabe en el salón.