La súper planta que invade España pero nadie come: resistente a sequía y con más Omega-3 que el salmón

Mientras los jardineros españoles luchan contra esta planta que aparece espontáneamente en cada rincón del jardín, la verdolaga guarda un secreto extraordinario. Esta humilde hierba, considerada por muchos una simple ‘mala hierba’, es una buena fuente de vitaminas y la fuente más alta de ácidos grasos omega-3 en todo el reino vegetal. Lo que hace aún más sorprendente a la Portulaca oleracea es su capacidad única para sobrevivir en condiciones que matarían a la mayoría de plantas cultivadas.

La verdolaga comestible o Portulaca oleracea es una planta silvestre que puede aparecer de forma espontánea en el huerto y sus alrededores, colonizando terrenos baldíos, bordes de caminos, en suelos ligeramente compactados y en zonas secas soleadas. Por ello, puedes encontrarla en los bordes de los bancales del huerto y en las zonas de paso bastante pisoteadas. Su presencia es tan común que crece de manera espontánea en casi cualquier rincón, al sol o a la sombra, en suelos pobres, en la piedra, arena, en cualquier esquina, contra una pared, en el patio trasero de una casa y hasta en las baldosas rotas de la acera. Esto es debido a que es una planta con mucha facilidad de adaptación a cualquier tipo de terreno y con un crecimiento muy sencillo, ya que necesita de escasos o nulos cuidados para extenderse.

El secreto científico de su supervivencia

La resistencia extraordinaria de la verdolaga no es casualidad. Científicos de la Universidad de Yale han descubierto que esta planta posee un mecanismo de fotosíntesis único que la convierte en una verdadera ‘súper planta’. Lo que hace extraordinaria a la verdolaga es que posee ambas adaptaciones evolutivas al mismo tiempo, C4 y CAM, y están ‘totalmente integradas’. Cuando las condiciones son favorables, Portulaca oleracea utiliza C4 para crecer de manera explosiva, pero en condiciones de sequía se inicia CAM como una ruta accesoria que suministra compuestos al ciclo C4 evitando que este pare de producir. Por lo tanto, la integración de C4 y CAM proporciona niveles inusuales de protección en tiempos de sequía.

Esta adaptación evolutiva única explica por qué no solo es resistente a sequías prolongadas sino que crece rápido. Estos dos rasgos rara vez van unidos, según explican los investigadores. Mientras otras plantas necesitan abundante riego y cuidados especiales, la verdolaga tiene la capacidad de almacenar agua en sus hojas y tallos, lo que la hace especialmente resistente a la sequía y reduce significativamente sus necesidades de riego.

Una bomba nutricional desperdiciada

El desprecio hacia la verdolaga como ‘mala hierba’ nos ha hecho perder de vista sus extraordinarias propiedades nutricionales. Esta planta supera a muchos ‘superalimentos’ modernos en contenido de nutrientes esenciales. Es una muy rica fuente de omega-3, un aceite por lo general poco frecuente en nuestra dieta y necesario para tener controlado el colesterol. En tan solo 100 gramos de la misma hay alrededor de 350 mg de ácido linoleico (omega-3).

La portulaca es uno de los vegetales con mayor aporte de vitamina A. Además contiene vitaminas del grupo B y ácidos grasos que difícilmente se encuentran en especies vegetales terrestres. Gracias a estos nutrientes es un ingrediente ideal en las dietas veganas en las que hay que introducir fuentes de ácidos grasos omega-3 y vitamina B alternativas a la carne y al pescado. También es una opción en las dietas para bajar de peso, porque nos brinda un concentrado de sales minerales y vitaminas u otras sustancias buenas para la salud, pero contiene muy pocas calorías (aproximadamente 20 en una porción de 100 gramos).

Los beneficios para la salud son igualmente impresionantes. La verdolaga presentó una buena capacidad antioxidante frente a los radicales DPPH y ABTS, así como un elevado contenido de clorofila total, fenoles totales y flavonoides. Por lo que se infiere que esta hortaliza es una fuente rica en compuestos antioxidantes con beneficio a la salud de los consumidores, según estudios científicos recientes.

De maleza despreciada a ingrediente gourmet

La ironía es que mientras en España la arrancamos de nuestros jardines, en otros lugares del mundo la verdolaga es un ingrediente apreciado. En Kurdistan, people commonly make a kind of soup from it called palpina soup. In the Alentejo region of Portugal, purslane is used for cooking a traditional soup (sopa de beldroegas) which is topped with soaked bread, poached eggs, and/or goat’s cheese. In Mexico and the American Southwest, the plant is consumed as verdolagas.

Su versatilidad culinaria es notable. Las hojas son ricas en mucílagos, tiene un sabor ligeramente ácido y salado y se pueden utilizar en diversas ensaladas, combinadas por ejemplo con el tomate y el pepino. La verdolaga tiene un sabor ligeramente ácido y salado, por lo que es ideal para ensaladas frescas. Puedes mezclarla con hojas verdes como espinacas o lechuga, añadirle tomates, pepino y aderezar con aceite de oliva y limón.

Los estudios confirman que todas las partes de la planta son comestibles, ya sea cruda o cocida, y la planta es nutritiva y generalmente se le considera segura para consumo humano. Solo hay una precaución: debido a su contenido de ácido oxálico, la verdolaga no debe ser consumida por personas que padezcan de enfermedades renales o que tengan altos niveles de ácido úrico.

Un patrimonio gastronómico olvidado

La historia nos recuerda que esta planta no siempre fue despreciada. Plinio el Viejo ya la mencionaba en su obra ‘Historia Natural’, haciendo referencia a los usos de la raíz de la verdolaga como amuleto para curar una especie de tortícolis. La medicina tradicional griega la emplea como remedio para el estreñimiento y para tratar inflamaciones del aparato urinario. Teofrasto, filósofo griego, en el 350 a.de C., ya mencionaba la verdolaga como una de esas hierbas comestibles de verano.

Hoy, mientras el cambio climático desafía la agricultura tradicional y buscamos alternativas sostenibles, la verdolaga emerge como una solución inesperada. Su capacidad para crecer sin cuidados especiales, su resistencia a las sequías y su valor nutricional excepcional la convierten en un cultivo del futuro que ya está creciendo espontáneamente en nuestros patios. Quizás sea hora de cambiar nuestra perspectiva y, en lugar de arrancarla, aprender a aprovechar este regalo de la naturaleza que ha estado creciendo bajo nuestras narices todo este tiempo.

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